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jueves, 10 de febrero de 2011

#nolesvotes

La Disposición Final Segunda de la Ley de Economía Sostenible ya ha sido aprobada en el Senado con 244 votos a favor y 12 en contra. De esta manera la polémica “Ley Sinde” sigue adelante su tramitación, y lo más probable es que en los próximos días sea votada en el Congreso de los Diputados. Esta ley surge tras el acuerdo alcanzado en enero entre PSOE, PP y CiU para resucitar la normativa antidescargas rechazada por la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados.
El portavoz del PSOE en el Senado, Félix Lavilla, defendió este nuevo marco legal argumentando que permitirá compatibilizar los derechos de la red con la propiedad intelectua.
Por su parte, el PP defendió su acuerdo con el PSOE para proteger los derechos de propiedad intelectual, pero no se muestra completamente satisfecho con el acabado de la ley. Su diputado valenciano, José María Chiquillo, dijo que la ley era “manifiestamente mejorable” y que es necesario añadir las propuestas ofrecidas por el PP entre las que se encuentran la reforma del canon digital y asegurar una mayor judicialización del proceso.
Perer Sampoi, portavoz del Grupo Mixto (en contra de la ley), consideró que la norma no solucionaría el problema de la piratería en internet y asegura que el texto “no convence ni a los internautas ni a los creadores”.

jueves, 3 de febrero de 2011

González-Sinde, de fiesta con los artistas horas antes de la votación de la ley antidescargas: acudieron David Bisbal, Alejandro Sanz y Miguel Bosé





La cita que organizó González-Sinde en este discreto restaurante cercano al Ministerio de Cultura se celebró en un reservado, alejado de las miradas de curiosos. Según ha podido confirmar El Confidencial Digital de fuentes cercanas a los artistas, allí acudieron nombres de la talla de David Bisbal, Alejandro Sanz (que confirmó su presencia a través de su secretaria) o Miguel Bosé, entre otros. En total, fueron unos veinte los invitados.
Fuentes conocedoras de esta celebración explican a ECD que el montante de la cena ascendió a 1.800 euros. Este confidencial no ha podido concretar quién ha corrido con este gasto.
Pues bien, horas después de la ‘fiesta’ con los artistas pro ‘ley Sinde’, la Comisión de Economía tumbaba el proyecto de Ley de Economía Sostenible. En ese momento, algunos artistas salieron públicamente a defender el texto que preveía el cierre de webs que favorezcan las descargas de archivos protegidos por derechos de autor como películas o música.
Entre ellos se encontraba el propio Alejandro Sanz, asistente a la cena con la ministra. El cantante escribió en una conocida red social: “Qué cobardes los políticos españoles, no van a votar la ley Sinde de protección a la propiedad intelectual porque es impopular... Cobardes e hipócritas”.
Miguel Bosé fue más explícito y escribió en esa red social: “Desde aquí mi apoyo total e incondicional a la Ley Sinde. Ya era hora. Y de paso que conste mi vergüenza hacia todos aquellos políticos que intentan canjear nuestros derechos contra otros beneficios que nos lesionan profundamente. A ellos vaya mi desprecio”.
‘El Bogavante del Almirante’ es un restaurante especializado en arroz con bogavante. Una guía gastronómica lo define de esta manera: “situado en pleno barrio de Chueca se ubica este curioso restaurante con decoración atrevida, colores fuertes y que ofrece pescados frescos de alta calidad. Tiene también raciones y medias raciones de carabineros, camarones, cigalas, percebes...”.
Alguno de los camareros del restaurante no salía de su asombro al comprobar el espectacular despliegue de seguridad que se organizó ese día en el local.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Wikileaks, la Ley Sinde y el Estado de Alarma

En prácticamente una semana hemos conocido que la Ley Sinde es una imposición de la Embajada de EEUU, que el responsable de revelar esa verdad oculta está hoy preso y sin fianza en una cárcel inglesa, a petición de la Físcalía sueca y que en España se ha decretado el Estado de Alarma. No, no es ficción, ni un guión cinematográfico, ni siquiera una teoría de la conspiración, esta es la cruda realidad.

 

En un primer intento de desacreditar las filtraciones de Wikileaks se difundió la idea de que era un tema sin la menor importancia y que sólo se trataba de cotilleos sobre los diversos líderes mundiales y sus particularidades. Sin embargo, las embajadas no se dedican a los cotilleos. Nadie usa conductos diplomáticos confidenciales y seguros sólo para difundir cotilleos, para eso ya está la televisión.

Y tampoco se inicia toda una cacería humana, primero para intentar eliminar físicamente al mensajero y luego para cortarle toda su posible financiación, si lo que saca a luz pública esa persona no son más que cotilleos sin valor alguno.

Se ha tenido que movilizar nada menos que a dos gigantes como Mastercard y Visa (que sin embargo, sí parecen felices de ofrecer sus servicios a asociaciones vinculadas al Ku Klux Klan, PayPal, Amazon y la (hasta ahora) neutral Suiza, paraíso incluso del dinero de dudosa procedencia, pero que sin embargo se vuelve muy escrupulosa en otros casos, para lograr acorralar a un simple periodista que sólo se ha dedicado a contar la verdad, como debería hacer todo periodista que valore en algo su profesión. Una profesión, callada por el momento, que debería estar exigiendo ya la libertad de Julian Assange y el cese de las actitudes hostiles contra su web. Una profesión que debería aprender de blogs como éste, que sí exige lo que cualquier periodista del mundo debería estar exigiendo en estos momentos.


Por tanto, también ha quedado demostrado con el caso Wikileaks que el gobierno americano estaba en las antípodas de la verdad antes o lo está ahora.

Este caso ha puesto las pruebas encima de la mesa de algo que parecía una verdad a gritos. Que Estados Unidos utiliza todo su poder para crear legislaciones favorables a sus intereses en todo el mundo; es decir, que de facto gobierna en todo el mundo. Algo que casi todos sospechaban con mayor o menor intensidad, pero que ahora se sabe con certeza, a la vista de las pruebas que representan los cables diplomáticos filtrados. El juego sucio de la diplomacia en su máxima expresión.

El cordero que se vanagloria de ser el paradigma de la democracia y de las libertades esconde al verdadero lobo que lleva dentro, dispuesto a cualquier cosa por conseguir sus objetivos, por turbios que éstos puedan ser. Y como los regímenes más autoritarios a los que dice combatir, tampoco tolera la disidencia.

Hasta ahí todo parece normal, por decir algo, porque ya nos hemos acostumbrado a esos comportamientos a base de sufrirlos. Pero lo que es absolutamente inadmisible es que un gobierno esté dispuesto a legislar contra sus propios ciudadanos y a favor de una potencia extranjera. Algo que formalmente, si esa potencia extranjera fuese además enemiga, se calificaría como delito de traición. Y aunque la potencia extranjera sea "amiga" no deja de ser representativo de lo que le importa a un gobierno los ciudadanos de su propio país, cuando está dispuesto a venderse a otra nación sin el menor reparo.

Mientras los cables iban y venían entre Madrid y Washington, algunos representaban el papel de no levantarse al paso de la bandera de E.E.U.U., en un alarde antiamericano de cara a la galería (de sus bases políticas). Lo que nadie sabía -y ahora ya tenemos las pruebas- es que no podía levantarse al paso de la bandera de las barras y estrellas porque prefería estar arrodillado ante ella con suma devoción, como luego demostrarían los acontecimientos.

Cables que iban y venían sobre la necesidad de retirar la circular de la Fiscalía General del Estado que reconoce lo que todos sabemos, que compartir sin ánimo de lucro no es delito. Entradas y salidas continuas de la Lista 301, una falsa lista sobre la "piratería" que se usa como instrumento de presión sobre naciones soberanas. Y finalmente, en vista de que no se conseguían los resultados buscados, se promueve una legislación desde Washington para saltarse la autoridad judicial a la torera.

Y el gobierno, de nuevo arrodillado e incapaz de cumplir los deseos iniciales de Washington, se blinda mediante un "estado de alarma" -la Ley Sinde- para decretar el cierre de una página web en sólo cuatro días. Una ley que, como no tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico, se trata de sacar adelante escondida y casi por decreto, para poder así perseguir, censurar y finalmente cerrar todo aquello de Internet que no gusta al poder.



Hoy, con Julian Assange entre rejas y pocos dispuestos a defenderlo, tiene sentido más que nunca la cita de Martin Niemöller:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.

Si permitimos estos atropellos a la democracia y a los derechos civiles, nunca podremos exigir a nadie que venga a salvarnos, porque habremos cedido nosotros también a la presión y ya no quedará nadie que pueda defendernos. La democracia no es gratis, debe ganarse cada día. Y lo que ha ocurrido estos días con la declaración del "estado de alarma" debería hacernos reflexionar a todos. Porque gobernar a golpe de "estado de alarma" revela la más absoluta inutilidad del poder para resolver los problemas siguiendo los cauces democráticos. Y por tanto, representa también el poco aprecio que le tiene un gobierno a la democracia misma.